Saber decir no: los límites y las condiciones hormonales
25 may 2020
¿Haz tenido esa sensación de que todo el mundo sabe más de tu proceso que tú misma?
Todos tienen la amiga de una amiga que pasó por lo mismo que tú y por eso saben más.
También saben lo que es mejor para ti: que si necesitas salir, despejarte, olvidarte del dolor, hablar de otra cosa, tomarte tal hierva, hacer tal ejercicio, etc.
Tanto así que llegado un punto optaste por no decir nada más, compartir justo lo necesario o no compartir del todo y llevar tu proceso “en secreto”, de esto se trata poner límites, el tema del que te hablaré hoy.
Y es que llegado ese momento, no queda de otra, es necesario proteger tu proceso, y es lo primero que me gustaría transmitirte:
Esto que estás viviendo es un proceso, un tiempo determinado en el que vivirás experiencias, emociones, sensaciones y pensamientos difíciles de gestionar, durante este tiempo tu atención y energía necesitan estar enfocadas en sanar, por lo cual invertir energía en explicarte, luchar con la culpa, escuchar experiencias ajenas, estar en un lugar que no quieres etc., puede hacerlo todo más complicado.
Entonces ¿qué ideas puedes empezar a poner en práctica para respetar y hacer respetar tus límites?
1. Tu energía es limitada, inviértela sabiamente:
Sanar es un proceso que requiere de cambios, internos y externos y el cambio requiere de ti, de tu compromiso y tu enfoque, por esto decidir enfocar tu energía en lidiar con opiniones ajenas que no has pedido, que te invalidan o te cuestionan, es restarle tiempo y espacio a tu proceso. Entonces, al poner límites estás preservando tu energía para el futuro, para lo importante: tú.
2. Tu cambio no tiene porque ser entendido por la mayoría:
Esperar que tu cambio pase desapercibido, que tod@s estén cómod@s con él o incluso que tod@s lo entiendan, es irreal, así que si eso es lo que aspiras, mejor empecemos por aterrizar las expectativas. Las personas a tu alrededor son libres de pensar y hacer lo que quieran, pero no permitas que te impongan sus creencias o sus maneras.
3. Todo cambio trae resistencia:
Hay una máxima que dice: “quienes se molestan con tus límites, son quienes se benefician de que no los tengas” por supuesto que esto no aplica a todos los casos, pero sí a una gran parte de ellos, cuando esto sucede es necesario tomarte un tiempo para analizar este tipo de vínculos, repensarlos y priorizar el vínculo que tiene contigo misma.
4. Respetar tus límites refuerza el compromiso contigo misma:
Cuando inicias tu proceso, formas una alianza contigo, llegas a un acuerdo en tu interior y comienzas a trabajar por recuperar tu bienestar, esto implica saber qué puedes tolerar y qué concesiones puedes permitirte, aprender a respetar este acuerdo a través de límites sanos, fortalece ese compromiso.
5. Más vale un no a tiempo, que un sí con malestar:
Cuando dices que sí a otros, te estás diciendo no a ti misma, a tus necesidades y a tu bienestar. Priorizarte es la clave.
6. Más límites no es igual a menos amor:
Poner un límite no es indicador de que no la valoramos o no apreciamos lo que hacen por nosotras, pero ocurre a menudo que cuando se trata de una persona muy cercana no concebimos decir que no, lo asociamos con dañar la relación, romper el vínculo y afectarla emocionalmente, esto no es así, es posible poner límites incluso si se trata de tu madre, padre, herman@s, pareja, hij@s.
7. Si es necesario, el límite debe ser físico:
Si colocar un límite verbal puede parecerte demasiado, colocarlo físicamente, distanciándote por un tiempo puede parecerte una idea muy descabellada, pero es totalmente válido, limitar el tiempo que interactúas con esa persona; alejarte puede permitirte recuperar la perspectiva que necesitas para priorizar.
8. No poner un límite a tiempo puede exponerte al mal-trato:
No te expongas al juicio, a la crítica y a la incomprensión, puede que no tengas control sobre tu entorno, pero sí tienes control sobre ti misma y sobre lo que decides o no soportar. La crítica destructiva NO tiene buenas intenciones, su objetivo es ese, destruir. Por esto es necesario identificar cuándo tomar distancia y alejarnos emocionalmente.
Aprender a colocar límites de forma sana es un aprendizaje que se va adquiriendo poco a poco, sé paciente con los demás pero sobre todo contigo misma.
Te espero en el próximo artículo.