Perimenopausia y cambios de humor: ¿todo es culpa de las hormonas?
19 jun 2020
“Es que siento que me estoy volviendo loca, en un momento estoy bien y al otro estoy que me quiero morir, con los peores pensamientos, voy a terminar loca un día de estos”
Hoy quiero hablarte de la perimenopausia, ese espacio de tiempo después de los 40 años en el que se comienzan a experimentar una cantidad de síntomas físicos y psicológicos a consecuencia del desequilibrio hormonal que dará paso a la menopausia.
La frase con la que comencé, la escuché recientemente en una primera consulta, y palabras más, palabras menos, la he escuchado un monto de veces.
Porque los cambios de humor “inexplicables” son de los síntomas más comunes en esta etapa.
Los cambios de humor en esta etapa son tan extremos, repentinos e impredecibles que así como dice mi paciente pueden volver loca a cualquiera.
Recuerdo otra paciente que me comentaba: “estoy tranquila y de repente por cualquier cosa me entra una ira que no puedo explicar y lo exagero todo, termino peleando con toda mi familia” ¿te sientes identificada?
Aunque es verdad que gran parte de los cambios de humor que hay en esta etapa son producto del desequilibrio hormonal, también hay varios factores psicológicos, que nos impiden colocar toda la responsabilidad en las hormonas, hoy también te quiero hablar de ellos.
Hablemos de 2 hechos que ocurren en tu cuerpo en el contexto hormonal durante la perimenopausia:
El estrógeno está en una montaña rusa: (Si suben o bajan, tu bajas y subes con ellos)
Los estrógenos son las principales hormonas sexuales femeninas, se producen en los ovarios y son los responsables de muchas funciones, pero la que más nos interesa hoy, es su relación íntima con la serotonina, el neurotransmisor del bienestar.
Cuando los estrógenos están disminuidos, se afecta directamente la producción de serotonina, lo que se traduce en síntomas como: ánimo triste, apatía, desinterés, aislamiento, pensamientos negativos, etc. (Sí, mismos síntomas de la depresión).
Mientras que cuando están aumentados producen irritabilidad, ansiedad y enojo ¿de la nada? NO, es el aumento de estrógenos, aunque claramente no hay un factor externo que lo explique, internamente sí está ocurriendo el GRAN factor.
La progesterona está en el subsuelo: (la maestra Zen, no está en su mejor momento)
La progesterona durante la menopausia comienza a disminuir su producción y así como los estrógenos están unidos a la serotonina, la progesterona está unida al GABA, el neurotransmisor de la calma, entonces al no tener tus relajantes naturales, es esperado que pierdas la calma con facilidad, que te cueste recuperarla, que te conciliar el sueño y aumente la ansiedad.
Conociendo este contexto, sabiendo que con toda esta montaña rusa hormonal estarás muchísimo más sensible a todo lo que ocurra a tu alrededor, entonces hablemos de las condiciones psicológicas y sociales por las que pasa una mujer en esta etapa de su vida, que también influyen en toda la vivencia de esta etapa.
Algunos estudios incluso mencionan que, los síntomas psicológicos en esta etapa se asociaron más fuertemente con los eventos y dificultades de la vida actual, particularmente aquellos experimentados en la vida familiar y el momento vital:
Dificultades en la relación de pareja: ¿hasta que punto surgen nuevos conflictos o son más evidentes los conflictos ya existentes? Solo que ahora se hace más difícil “taparlos” o abordarlos de otra manera. Además, también se manifiestan síntomas como la disminución del deseo sexual, sequedad vaginal, fatiga, etc. que pudieran funcionar como detonantes de conflictos en la relación de pareja.
Enfrentarte a un cuerpo cambiante: factores como el aumento de peso, caída y adelgazamiento del cabello, piel seca, sensibilidad en los senos, etc, traen como consecuencia un cambio en tu imagen corporal además de la gran pregunta que tanto se repite y tanto daño puede hacer ¿qué pasa con mi feminidad cuando dejo de menstruar? Y llegar a esa respuesta, implica aceptar los cambios, reconectar contigo misma, sanar y reconstruirte de ser necesario, todo esto puede ser muy abrumador.
Asumir el paso de los años fértiles: sea que tuviste los hijos que querías, que no pudiste tenerlos o incluso que no quisiste tener hijos, llega el momento de la vida en el que concientizar que no se es más fértil, que no se tendrá la oportunidad de concebir más, puede ser algo muy difícil de asimilar, causando muchísima ansiedad; incluso hay mujeres que se colocan una presión muy fuerte e intentan ser madres nuevamente, porque “no quieren perder la última oportunidad” Y si esto coincide con el momento en que los hijos mayores se van de casa, entonces puede complicarse mucho más el cuadro con el nido vacío.
Consecuencias de vivir en una sociedad que valora la juventud: comenzar a ver las señales de envejecimiento, para algunas mujeres puede ser muy agobiante, un hecho difícil de asumir, sobre todo si no se hace el trabajo de ir más allá de lo que se impone desde afuera, puede sentirse mucho miedo, a la muerte, al cambio, al futuro.
Y la lista pudiera continuar dependiendo de cada caso, entonces ¿es todo culpa de las hormonas? NO, aunque sí tienen un gran protagonismo en toda esta etapa, ver la perimenopausia y menopausia solo como una tema de “cambios hormonales” es un error, estaríamos dejando de lado una cantidad de factores que nos afectan y determinan nuestro tránsito por este camino.
Todos estas vivencias que ocurren a la par de los cambios hormonales, sin duda intensifican los cambios de humor, de ahí la importancia de hablar de ellas, permitirnos un espacio para hacer consciente cómo estamos viviendo todo esto, qué pasa afuera de nuestro cuerpo que pudiera estarnos afectando y trabajarlo, darle un lugar en nuestro discurso para comenzar a sanar desde adentro.
La psicoterapia es el mejor espacio para hacerlo.
Te espero en el próximo artículo