¿Cómo afecta el estrés a nuestro ciclo menstrual?
22 feb 2020
Exámenes, entregas, una junta importante, una enfermedad que te mantuvo en cama por unos días, la última dieta de moda (¡por favor no!) y ______________________ (en ese espacio va tu estresor particular).
Algo ocurrió este mes que aún no llega la tan esperada (o no) menstruación ¿te ha pasado?
¿Qué es lo que sucede realmente, por qué nuestro nuestro ciclo menstrual es tan sensible al estrés?
Vamos a entender al estrés como esa respuesta física y psicológica que tiene nuestro cuerpo al encontrarse ante una situación considerada amenazante, es decir, lo mismo si estás viviendo el peor escenario (quedarte desempleada, por ejemplo) a si estás imaginando el peor escenario (que te puedan despedir).
Nuestro cuerpo no tiene manera de entender que lo imaginario no está pasando realmente, así que, por si las dudas, él te prepara para la acción, esta acción dependiendo de cada caso será luchar o huir (a veces también es la parálisis pero esa es otra historia).
Para que puedas tener esta respuesta, tu organismo se pone rápidamente en marcha, se activa de inmediato en nuestro sistema el eje HPA (hipotálamo-hipófisis-adrenal) y comienza a producir hormonas del estrés CRH, ACTH y cortisol (esta última seguramente la has escuchado porque nos da muchos dolores de cabeza), esto con el fin de preparar a tu cuerpo.
Cuando esto sucede una vez o cada vez que realmente lo necesitas, es perfecto, porque cumple su función original: mantenerte a salvo.
Pero si sucede constantemente e incluso se prolonga en el tiempo, entonces el mensaje que recibe tu cuerpo es que estás permanentemente en peligro y como su labor es mantenerte a salvo, enfocará toda su energía en tu supervivencia, por ende todas las funciones que no sean importantes para tu supervivencia quedarán en segundo plano.
Una de estas funciones es la reproducción; entonces si tu hipotálamo que es el encargado de dar la primera señal para iniciar la ovulación, considera que no es un buen momento para ser fértil porque estás en modo supervivencia, no habrá ovulación y por ende menstruación.
De esta manera se producirían ciclos anovulatorios (sin ovulación).
Además de esto, la excesiva producción de cortisol inhibe la producción de progesterona en la fase lútea (última fase del ciclo), haciendo que seas más sensible a los eventos estresantes (¡lo que nos faltaba!)
La progesterona cuando se encuentra en condiciones normales, estimula la producción de GABA, el GABA es el neurotransmisor de la calma, cuando tiene una correcta actividad en nuestro cerebro, somos capaces de recuperar la calma en situaciones de tensión, facilita la relajación, tenemos un mejor descanso y conciliación del sueño, es protector contra la ansiedad y la depresión, entre tantas otras cosas.
Más estrés crónico es igual a más hormonas del estrés, menos progesterona, menos GABA y más sensibilidad al estrés (un verdadero laberinto sin salida)
¿Cuáles alteraciones puede tener nuestro ciclo menstrual en momentos de gran estrés?
Se puede prolongar la fase folicular: cuando decimos “se me retrasó la regla” realmente no es la menstruación la que se está retrasando, pues por lo general la fase lútea (postovulatoria y premenstrual) suele tener una duración estable, lo que se prolonga como ya vimos es la ovulación.
Fase lútea inadecuada, con menor producción de progesterona (¡Hola SPM!)
¿Has oído hablar de la amenorrea funcional hipotalámica crónica?
Como sabes nuestro cuerpo responde no solo al estrés psicológico, también es sensible al estrés físico, por lo que si además de preocupaciones, también sometes a tu cuerpo al exceso de ejercicio físico y a dietas sumamente restrictivas (eliminar grasas y carbohidratos buenos), podrías desarrollar la amenorrea hipotalámica. Un desorden hormonal en el que está suprimida temporalmente la función reproductora.
De esta manera, la mejor forma de recuperar tu menstruación es "convenciendo a tu cuerpo de que estás a salvo". El tratamiento consistirá en en una pauta alimentaria adecuada para ti (rica en carbohidratos y grasas de buena calidad, sin azúcares), suplementación necesaria, disminución radical del ejercicio, descansos de calidad, adecuada gestión del estrés y mucho amor propio.
Quizás las primeras veces sea tentador no tener la menstruación, pues los cambios hormonales que esta produce pueden ser realmente incómodos para algunas de nosotras, pero la menstruación es una de las mejores señales que tenemos para saber que estamos saludables, que nuestro ciclo funciona con normalidad, porque nuestras hormonas están en armonía.
Si tienes tiempo sin percibir tu menstruación, por favor hazte una evaluación y comienza a tratar este problema.
Recuperar tu bienestar está en tus manos, no es un proceso fácil o rápido de hecho puede ser muy doloroso, pero sin duda es un camino lleno de aprendizajes, de reencuentro y reconciliación contigo misma; gestionar el estrés es una habilidad que se va construyendo diariamente y para esto es vital tu compromiso, comprometerte con algo más trascendental que el bienestar momentáneo, es comprometerte con tu bienestar a largo plazo, con tu yo del futuro, con esa mujer que serás en los próximos años.
¡Comienza de a poco, pero comienza hoy!
Te espero en el próximo artículo.