Vivir con una condición crónica y disfrutar las fiestas ¿es posible? (primera parte)

20 dic 2019

Mujer sonriente frente a árbol de navidad
Mujer sonriente frente a árbol de navidad
Mujer sonriente frente a árbol de navidad

Vivir con una condición crónica y disfrutar de las fiestas parecen dos hechos que no pueden compartir la misma oración. ¡Que dificil puede ser!

Te confieso que aunque siempre ha sido mi época favorita, en los último años ha sido diferente, por dos factores importantes: 1) Migración y 2) Condición hormonal (hipotiroidismo). Hoy me centraré en lo segundo.

Las fiestas ahora me causan mucha ansiedad, ¡lo dije! (y se siente liberador). 

Aunque después de mucho trabajo he logrado gestionar bien esa ansiedad, es inevitable que haya un poco de anticipación por todo lo que vendrá.

Digamos que para una persona que necesita cuidar su alimentación, mantener su rutina de actividad física y protegerse del estrés, las fiestas no son precisamente la mejor época, al contrario son un campo minado por:

  1. Mesas repletas de comidas increíbles (que además están cargadas de afectos, por las asociaciones tan positivas que tenemos con ellas).

  2. Reuniones con familiares y amigos, fiestas de la universidad o del trabajo, etc. la rutina se afecta por completo haciendo que los espacios para ejercitarte no sean la prioridad.

  3. ¡Estrés, estrés, estrés! Que muchas veces percibes, pero que otras estás tan entusiasmada, que es imposible tomar conciencia de ti misma y ver cómo te está afectando. 

Y no termina ahí, si a todo esto le sumamos el familiar o el/la amig@ imprudente que cuestiona tus decisiones, tu aspecto y te presiona para que tomes un trago o te comas esa comida que se ve tan deliciosa, se hará prácticamente imposible cuidarte.

¿Te pasa lo mismo? ¿Crees que sea posible el autocuidado durante las fiestas o solo es un mito? 

Si eres de las que dice como la canción: “solo se vive una vez” y te entregas a la fiesta, ¡sigue leyendo! 

Sí, solo se vive una vez, pero mejor que esa única vez sea con bienestar, tomando decisiones conscientes, permitiéndote ser flexible y respetando tus decisiones (¡Hola límites!) 

En esta primera parte te hablaré de la base, los fundamentos del autocuidado en las fiestas (y en la vida): Decisiones conscientes, flexibilidad y respeto por ti misma. Sobre estas bases construiremos el resto, así que ¡comencemos a trabajar en ellas!


1. Decisiones conscientes:

Empecemos por el principio, dependiendo de los significados que tengas asociados a las fiestas, es común que sea una época de mucha ilusión por el nuevo año, alegría por compartir con tus seres queridos, expectativa por los regalos, en fin. 

Esto hace que tus decisiones sean tomadas desde ese estado de “euforia/felicidad/alegría” y no desde el conocimiento de lo que es mejor para ti, lo que te hace bien, lo que no traerá consecuencias negativas. 

Y con esto no me refiero solamente a salirte de tu plan alimenticio, me refiero también a tus límites, ¿te ha pasado que decides soportar el discurso dañino de un familiar/amigo solo para “llevar la fiesta en paz”? 

Tomar decisiones conscientes implica desactivar ese piloto automático que está aún más presente durante esta época y decir “sí, por favor” o “no, gracias” estando plenamente consciente de lo que esto significa para ti y las consecuencias que traerá, por esto tomar una decisión consciente también implica estar dispuesta a asumir las consecuencias, hacerte responsable y seguir adelante. 

Por ejemplo, si decidiste no tomar alcohol y comienzan los comentarios del tipo: “pero solamente uno, uno no te hace daño etc.” estás en tu derecho de decir: “no, gracias”, quizás esto resulte en un juicio negativo por tu decisión o en la molestia de algunas personas, pero esto no durará para siempre, no intentes justificarte (no tienes que hacerlo), solo sé paciente, espera que pase el momento y enorgullécete de tu decisión, en un rato el episodio será olvidado y todos podrán continuar con la fiesta. 


2. Flexibilidad: 

En la última consulta con mi nutricionista le dije: “ya sé que esto, esto y esto no puedo comerlo, pero de los 3 qué es lo menos dañino, con qué me puedo permitir hacer una concesión", al principio su respuesta no fue muy alentadora, pero finalmente logré llegar a un acuerdo. ¡Por favor haz lo mismo! es irreal pensar que vamos a mantener nuestra rutina al 100%, aceptémoslo, esto es imposible, entonces enfoquémonos en ser flexibles.

Enfócate en las posibilidades y no en las limitaciones

Tómate un tiempo antes de esa reunión, un tiempo en el que estés tranquila, lo más emocionalmente neutral posible y pregúntate ¿qué me puedo permitir?. Quizás puedas tomarte un trago y disfrutarlo a plenitud o quizás puedas ponerte un tiempo límite para estar con ese familiar que no te cae tan bien, pero que estará en el cena de navidad.

La clave en este paso es conocer tus propios límites, lo que sí puedes tolerar, qué no estás dispuesta y respetar esta decisión.


3. Respétate:

Respetar las decisiones que tomaste pensando en tu bienestar, es respetar tu salud física y mental.

Entender que eres una persona capaz de posponer una satisfacción a corto plazo, con el fin de asegurar su bienestar a largo plazo. 

Si conoces tus límites, llegas a un acuerdo contigo misma y después no cumples tu compromiso, es probable que experimentes: culpa, rabia, frustración y muchas otras emociones incómodas. Entonces no solo tendrás que lidiar con la consecuencia de no haber cumplido con tu palabra, sino también con el malestar físico producto del exceso. Esto puede llevarte a recaídas en tu proceso y a la sensación de que desperdiciaste tanto tiempo de esfuerzo. 

¿Y que pasa si no lo logro? pues aprenderás y será una enseñanza que pondrás en práctica en el futuro.

De nada nos sirve quedarnos estancadas en el "error" culpabilizadas y victimizadas, al contrario, perdónate, entiéndelo como algo natural en este camino y sobre todo haz que no pase en vano, descubre qué fue lo que hizo que rompieras tu propio límite, y comienza a trabajar en ello, de eso se trata ver tus errores como oportunidades para aprender y continuar sanando.

Estas son las bases, de aquí parte todo, en el próximo blog continuaré hablando de otras técnicas, porque cuidar tu salud mental y física durante las fiestas es posible.