Cómo sentirte mejor contigo misma: 9 claves para fortalecer tu autoestima

28 sept 2019

Mujer sonriente con ojos cerrados tomando su suéter por el cuello
Mujer sonriente con ojos cerrados tomando su suéter por el cuello
Mujer sonriente con ojos cerrados tomando su suéter por el cuello
“El amor es una actividad, no un efecto pasivo; es un estar continuado, no un súbito arranque”  Erich Fromm.

Recién les pregunté en las historias “¿cómo fortaleces tu autoestima?” sus respuestas estuvieron fantásticas y hubo algo que se repitió: algunas nunca se habían hecho esa pregunta o no son conscientes de si hacen algo para fortalecerla.

En el artículo de hoy te enseño a ver tu autoestima como un músculo que necesitas trabajar diariamente, para que crezca, se fortalezca y te acompañe para siempre.

Amarte es un actividad de todo los días, como diría Erich Fromm: amar (a ti misma o a los demás) es una habilidad o un arte que se aprende, un aprendizaje que vamos enriqueciendo día tras día.

Hoy te enseño cómo hacerlo.


1. Amarte es una actividad diaria:

No es un momento, es la composición de momentos en los que te tratas con amor, es decir es un acto que crece y se fortalece día tras día. Por esto está muy ligado al autocuidado a esas conductas que haces en pro de tu bienestar físico y mental:

  • Priorizarte, tener tiempo para ti.

  • Respetar tu cuerpo: alimentarte y ejercitarte de acuerdo a tus necesidades

  • Trabajar en el autoconocimiento.

  • Aprender a: elegir sabiamente donde enfocas tu atención, relajarte y conectar con lo importante.

  • Poner límites claros y sanos.

La autoestima es un músculo, que crecerá en función de nuestro trabajo personal, de la voluntad y el compromiso que tengamos con su crecimiento, de la suma de todos los momentos en los que elegimos cuidarnos

Por esto no es del todo efectivo repetir como mantra afirmaciones positivas sobre ti misma, si después te alimentas con lo que te hace daño o te expones a conflictos desgastantes.

Entonces, ¿es una situación de todo o nada? no, pero sí necesita coherencia, constancia y mucha voluntad. 


2. Conócete y reconócete

A veces estamos más conscientes de lo que no nos gusta de nosotras mismasque de lo que nos gusta

Te propongo este ejercicio:

Toma lápiz, papel y escribe tus virtudes, fortalezas, habilidades, valores y también tus defectos, tus sombras, eso de tu personalidad o cuerpo que no te hace sentir bien. Intenta no hacer juicios de valor como “soy buena o mala” se trata de enumerar tus características.

En los casos donde nuestra autoestima está muy afectada podemos tener una percepción muy distorsionada de nosotras mismas, por esto puedes ayudarte preguntándole a alguien en quien confíes, que sepas que te dará su feedback desde el amor y el respeto.

  • ¿Hay algo de esa lista que pueda cambiar?

  • ¿Qué de todo esto es lo que más me gusta de mi?

  • ¿Qué es lo que menos me gusta, es algo que puedo cambiar o debo trabajar en aceptarlo?

  • ¿Hay algo que puedo potenciar?

  • ¿Hay algo pasajero que está afectando cómo me percibo? (por ejemplo: el peso, la caída del cabello, acné)

El objetivo es estar consciente y conectarte con tus fortalezas y también tener claro en qué aspectos debes comenzar a trabajar para cambiarlos o aceptarlos como parte de ti, parte de lo que eres y lo que te hace humana.

Si haces este ejercicio por fa ten cuidado con la valoración global de ti misma, es decir con dejar que un fracaso en un aspecto de tu vida, determine los otros aspectos, esto es dañino y prácticamente imposible, porque nadie es completamente bueno, ni completamente malo, ni tiene éxito en todo o fracasa en todo. Procura que las áreas de tu vida no dependan entre sí al hacer tu valoración.


3. Cuida tu diálogo interno

¿Qué te dices a ti misma cuando te ves en el espejo o cuando cometes un error? 

Creo que todas en algún momento hemos sido responsables de decirnos lo peor, frases con mensaje duros, dolorosos y distorsionados. Un discurso tantas veces repetido que puede destrozar la voluntad de cualquiera.

Velo de esta manera, el discurso negativo es como una tortura silenciosa, porque puede pasar desapercibido, puede que no veas sus efectos inmediatamente, pero están ahí y si no lo cambias, se fortalecen. 

Te propongo dos ejercicios: 

  • Diferencia ser de estar: son diferentes, pero siempre los confundimos y caemos en generalizaciones que promueven el malestar, no es lo mismo decir estoy malhumorada a decir soy malhumorada, en la primera el mensaje implícito es que es un estado que puedes cambiar, la segunda es una etiqueta, como una sentencia que te condena a permanecer así.

  • ¿Que le dirías a quien amas? si esa persona te plantea ese problema, ¿qué le dirías? la tratarías igual, ¿qué le dirías si la escuchas decirse a sí mism@ lo peor? Entonces, háblate a ti misma como le hablarías a alguien que amas. 


4. Qué puedes hacer, qué puedes modificar

Ubícate en la acción, bien sea para poner manos a la obra y cambiar lo que no te gusta o para comenzar a aceptar eso que no puedes cambiar. 

Plantéate objetivos y ten un plan para cumplir cada uno de ellos, un plan estructurado que te de confianza, no importa si después debes cambiar los pasos (es normal que ocurra esto) pero ten un plan y ejecútalo. 

Si es algo físico evalúa todas las opciones, consulta con especialista, busca la causa, comienza a tratarla y sé paciente los cambios requieren tiempo y amor (mucho amor).


5. Cuida la autoexigencia:

A veces nos exigimos tanto, nos obligamos a cumplir con ideales autoimpuestos basados en creencias irracionales propias o ajenas y cuando no podemos cumplirlas nos derrumbamos emocionalmente. 

Evalúa tu ideal de éxito, pregúntate si es realista, si es lo que quieres tú o es el deseo de alguien más.

El amor por ti misma no puede depender de tus logros o de la aceptación de los demás, porque mientras te mantengas exitosa será perfecto, pero cuando fracases, sufrirás muchísimo o cuando pierdas una amistad o recibas comentarios negativos, tu autovaloración será muy negativa, serás más vulnerable a tomarte las cosas de forma personal.


6. Sé compasiva contigo misma

Compadecerte de ti misma no es victimizarte por tus circunstancias, son conceptos totalmente distintos, pero los solemos confundir.

Cuando te autocompadeces eres consciente de tus déficits o aspectos negativos, pero eres amable, benevolente y comprensiva, en lugar de criticarte o juzgarte, esto te lleva a tener una actitud activa, enfocada en la solución, en lo que es mejor para ti.

Por el contrario, cuando te victimizas quedas atrapada en el problema, lo exageras y estás tan comprometida emocionalmente que te cuesta tener una perspectiva objetiva y actuar en consecuencia.


7. Antes de juzgarte evalúa tus condiciones actuales.

¿Cómo son tus circunstancias actuales? Antes de valorar tus reacciones, tus comportamientos, tu aspecto, evalúa primero tus circunstancias, ¿qué estás viviendo ahora, estás pasando por un momento difícil? Si es así, es probable que no estés actuando “como siempre” que este surgiendo una “nueva tu”. 

Esto suele pasar después de un trauma, después de un duelo (ruptura, migración, mudanza, muerte de alguien querido), estos son eventos que exigen nuevas respuestas, cambios drásticos, opiniones distintas, etc. Estos cambios pueden ser pasajeros, pero también pueden perdurar en el tiempo, por esto es tan importante integrarlos a tiempo y saber hacerlo, de lo contrario te desconocerás a ti misma y no podemos amar lo que desconocemos. 


8. Acéptate

¡Ay la autoaceptación! la clave para la autoestima incondicional, genuina, sin ataduras, que fácil se dice, pero qué difícil es.

No te mentiré, es un aprendizaje y un trabajo diario, al inicio es difícil, llevas toda tu vida con el mismo discurso, con el mismo funcionamiento, desaprender para aprender y reaprender toma tiempo y mucha paciencia, pero con el tiempo se hace cada vez más fácil, ya no te cuesta mirarte al espejo y cambiar el discurso.

No es que te deje de importar eso que no te gusta, es que tus palabras y pensamientos ya no te maltratan, estás convencida que eso es pasajero, estás trabajando por cambiarlo y que mientras forme parte de ti mejor será hacer las pases. 


9. La terapia es una opción ¡Siempre!

Fortalecer tu autoestima, hacerla cada vez más incondicional, aceptarte plenamente, a veces requiere de ayuda externa, alguien que nos enseñe y nos devuelva una imagen más justa y objetiva de nosotras mismas, sentirnos libres en un espacio donde no vayamos a ser juzgadas, donde se nos acepte y se nos ayude a cambiar, todo esto lo obtienes en la psicoterapia. 

Espero que estas claves te hayan sido de ayuda y te permitan entender que la autoestima es (además de que te guste lo que ves en el espejo) respetar tus decisiones, cuidarte y priorizarte. ¿Hay una receta para fortalecer la autoestima? Sí, voluntad + trabajo diario + paciencia y mucho amor. 

Te mando un gran abrazo, 

nos vemos en el próximo artículo.